Cientos de miles de españoles han recibido en sus casas vales para canjearlos gratuitamente por una “bombilla de bajo consumo”. Luminosa idea de nuestro no menos brillante Ministro de Industria, Turismo y Comercio Miguel Sebastián.

Se está ocultando que tienen serios inconvenientes para la salud. Básicamente por tres razones:
porque emiten radiofrecuencias biológicamente dañinas
porque emiten radiaciones ultravioletas peligrosas en distancias cortas
porque llevan mercurio –sustancia tóxica y cancerígena- con el peligro que eso supone en caso de ruptura (sin olvidar los problemas que acarrea su reciclaje).
Además existen serias sospechas de que esas radiaciones y su centelleo -producto de las altas frecuencias generadas- puede provocar migrañas, fatiga, confusión, vértigo, zumbido en los oídos, problemas en los ojos, náuseas e irritaciones de la piel además de agravar la sintomatología de las personas sensibles a los campos electromagnéticos.
EL TÓXICO MERCURIO
Cada CFL contiene entre 3 y 5 miligramos de mercurio, mineral altamente tóxico y peligroso cuando se libera en el medio ambiente. En especial para el cerebro, el sistema nervioso, el hígado y los riñones aunque igualmente puede dañar el aparato cardiovascular, el sistema reproductivo y el sistema inmune además de ser causa de temblores, inestabilidad emocional, pérdida de memoria, insomnio, problemas neuromusculares, dolores de cabeza, alzheimer y cáncer. Aunque son los fetos, bebés y lactantes los más vulnerables ya que su exposición al mercurio influye muy negativamente tanto en el desarrollo de su cerebro como del sistema nervioso.
Quienes tratan de restar importancia a este hecho argumentan que su presencia es “muy pequeña” pero o mienten o ignoran que no se ha establecido una “cantidad segura” de mercurio y que, de existir, estaría en el nivel de los microgramos y las CFL contienen entre ¡tres y cinco mil microgramos!
“El límite para proteger la vida de agua dulce es de 26 nanogramos de mercurio inorgánico por litro de agua. Lo que significa que una bombilla CFL puede contaminar 190.000 litros de agua a niveles que superan las directrices de calidad de nuestra agua!”
Magda Havas, del Canadian Water Quality (CWQG)
"La inhalación por un perro de aire que contenga una décima parte de miligramo por metro cúbico de mercurio le provoca a las seis semanas problemas neurológicos y renales irreversibles."
Institut National de Recherche et de Sécurité (INRS)
Y
una sola bombilla rota vaporizaría 5 mg contaminando un área de 50 metros cúbicos. Insistimos: el contenido de ¡una sola bombilla!
"Se demostró que en caso de rotura, incluso cuando todas las precauciones son tomadas a la hora de limpiar, las concentraciones de mercurio en la habitación donde una lámpara se rompe permanecen elevadas. Y es así porque el mercurio se adhiere a todo tipo de fibras textiles -alfombras, cortinas, ropa, etc.- que después pueden desprender vapores de mercurio durante mucho tiempo."
Estudio realizado en el estado norteamericano de Maine
“Desocupar la habitación y ventilarla durante al menos 15 minutos.
No usar una aspiradora.
Limpiar utilizando guantes de goma y evitar la creación e inhalación de polvo del aire.
Recoger todas las partículas y fragmentos de vidrio y colocarlos en una bolsa de plástico.
Limpiar el área con un paño húmedo y a continuación ponerlo en una bolsa y sellarla.
La bolsa no se debe tirar a la basura.
Todos los ayuntamientos tienen la obligación de disponer de las medidas necesarias para la eliminación de los residuos peligrosos”.
Medidas aconsejadas por el Department for Environment, Food and Rural Affairs (DEFRA) encargado de la protección ambiental en el Reino Unido para el caso de que una bombilla -como la que “regala” a cada español el Ministerio de Industria- se rompa en pedazos accidentalmente ya que liberaría ¡polvo de mercurio! en el ambiente.
EMISIONES RADIOELÉCTRICAS
"Las bombillas de bajo consumo superan la norma mundial de radiación para ordenadores en algunos casos entre 12 y 40 veces"
Biólogo Johannes Schmidt, miembro de la Federación Alemana de Biología de la Construcción (Berufsverband Deutscher Baubiologen, VDB)
"El nivel de referencia más severo es de 28 V/m y siempre para evitar sólo los efectos térmicos de las radiaciones radioeléctricas."
Recomendación del Consejo de Europa de 12 de julio de 1999 referente a la limitación de la exposición del público a los campos electromagnéticos
"Los niveles límite son de 3 V/m o, incluso, de 10 V/m con el fin de evitar cualquier perturbación electromagnética de equipos y sistemas."
Directiva 2004/108/CE del Parlamento Europeo y del Consejo relativa a la Compatibilidad Electromagnética (CEM)
Es decir, lo oficialmente recomendable para no estropear otros equipos electrónicos son 3 V/m. Y para proteger a las personas
28 V/m (lo que parece indicar que debemos ser bastante menos importantes que las máquinas). Bueno, pues resulta que algunas de las bombillas de bajo consumo pueden llegar en las proximidades de nuestra cabeza ¡a
180 V/m! No son de extrañar por tanto las recomendaciones finales de los autores del citado estudio que no dudan en decir: “Debido a los valores detectados correspondientes al funcionamiento de las lámparas de bajo consumo (230 voltios - 50 hertzios) hay que alertar seriamente a:
-Las personas que utilizan este tipo de lámparas -por ejemplo como lámpara de cabecera, muy cerca de sus cabezales, en sus mesas de trabajo o en sus despachos- porque pueden estar expuestas, según la distancia y potencia de esas lámparas, a unos campos eléctricos de 2 a 100 V/m e incluso más.
-Las personas que van equipadas con dispositivos de asistencia médica, activos o inactivos (marcapasos, dispositivos de administración de medicamentos, prótesis, clips venosos, aparatos auditivos …) porque pueden estar expuestas de forma instantánea, en el momento de la puesta en marcha de las lámparas de bajo consumo (230 voltios - 50 hertzios), a picos de campos eléctricos de 100 a 300 V/m e incluso más, y más tarde, en función de la distancia y de la potencia implicadas, a campos eléctricos de 2 a100 V/m. Resulta que los efectos de compatibilidad electromagnética (CEM) son temibles y que son posibles disfunciones e incidentes en los implantes médicos electrónicos, con consecuencias sanitarias importantes para las personas expuestas”.
“Las bombillas CFL –nos diría Pablo Mata- nunca deberían estar a menos de 40 cm de nuestro cuerpo si vamos a pasar cada día 8 o más horas junto a ellas. En cualquier caso es importante mantener siempre una distancia mínima de unos 30 cm. A mayor distancia menor intensidad de la perturbación y mayor garantía de salud para nosotros”.
“Este producto cumple con la Parte 18 del Reglamento de la FCC pero puede causar interferencias en radios, televisores, teléfonos móviles y controles remotos. Evite colocar este producto cerca de estos dispositivos y si la interferencia se produce aún así aléjelo más del dispositivo o enchúfelo en otra toma de corriente. No instale este producto cerca de un equipo de seguridad marítima u otros dispositivos críticos para la navegación o equipo de comunicación que operen entre 0,45-30 MHz”.
General Electric
De los delicados dispositivos de seguridad individuales como el corazón, el cerebro o el sistema nervioso nadie habla. Porque eso significaría admitir una realidad que pretende negarse y asumir claras responsabilidades legales.
ELECTRICIDAD SUCIA
Además de las emisiones de radiación directa hay serios indicios de que los campos electromagnéticos emitidos por las CFL pueden viajar a lo largo de la instalación eléctrica exponiendo a las personas a la denominada electricidad sucia. “La electricidad sucia es un contaminante ubicuo –afirma Magda Havas, investigadora canadiense que ha estudiado profundamente la problemática de las CFL-. Fluye a lo largo de los cables y se irradia desde ellos”. Es decir, como estas altas frecuencias viajan a lo largo del tendido de nuestro hogar, oficina o escuela las personas no sólo quedan expuestas por su cercanía sino que pueden también resultar afectadas estando en otras habitaciones.
“Se ha demostrado que la electricidad sucia afecta negativamente a la salud humana. Un estudio reciente sobre cáncer -A New Electromagnetic Exposure Metric: High Frequency Voltage Transients Associated With Increased Cancer Incidence in Teachers in a California School- efectuado en una escuela de California asoció un mayor riesgo de cáncer entre los docentes a la electricidad sucia. Los maestros que enseñaban en las aulas donde existía electricidad sucia por encima de 113 KHz tuvieron un aumento de riesgo de cáncer de 5 veces (riesgo relativo 5,1) estadísticamente significativo. Los maestros que no enseñaban en esas aulas tenían un riesgo de 1,8. Las bombillas CFL generan cerca de 300 unidades de electricidad sucia. Es evidente que una casa llena de bombillas de este tipo podría tener graves consecuencias para la salud.
En una escuela del estado de Wisconsin (EEUU) cuyos habitantes sufrían el Síndrome del edificio enfermo una vez la calidad de la potencia eléctrica se mejoró con filtros de línea conectados a las salidas de corriente la salud de estudiantes y profesores mejoró notablemente. Eliminada la electricidad sucia sólo 3 de los 37 alumnos que sufrían de asma y utilizaban inhaladores a diario volvieron a requerirlos… y sólo para asma inducida por el ejercicio.
Si algunas CFL producen electricidad sucia y ésta está asociada con la enfermedad es evidente que estas bombillas deben ser rediseñadas”.
Environmental and Health Concerns Associated with Compact Fluorescent Lights (Problemas medioambientales y de salud asociados con las CFL), doctores Magda Havas y Thomas C. Hutchinson -de la Universidad Trent (Canadá)
EMISIONES ULTRAVIOLETAS Y OTROS PROBLEMAS
“Estamos preocupados por los riesgos para los pacientes sensibles a la luz que tienen severos trastornos en la piel”
Respuesta de Harry Moseley -consultor científico en la escocesa Universidad de Dundee- a la pregunta que le hizo la BBC sobre sus efectos porque resulta que además ¡emiten radiación ultravioleta!
La BBC contó hace poco tiempo el caso de Adrian Nielsen, un varón de 63 años que poco después de instalar bombillas CFL en su casa comenzó a tener problemas en los ojos. Neisen se había operado en el 2000 con láser para solucionar sus problemas de visión y nunca más había vuelto a tener problemas hasta que decidió cambiar las bombillas de su domicilio. Los ojos enrojecieron, su parpadeo era constante y las molestias –los sentía como si estuvieran llenos de arena- se volvieron insoportables. Primero le diagnosticaron algún tipo raro de conjuntivitis y después ojos secos pero ningún medico consiguió curarle. La irritación se prolongó hasta que comenzaron sus vacaciones y se fue a Creta. Allí sus ojos sanaron… pero al volver a casa el problema reapareció. No fue sin embargo consciente de la causa de lo que le pasaba hasta que leyó en un periódico la historia de una mujer que había solucionado sus mismos problemas ¡cambiando de nuevo en casa las bombillas CFL por las antiguas incandescentes! Así que hizo lo mismo y sus problemas terminaron.. “Yo no había pensado que podía ser la luz –declaró Neisen-. Desde entonces me fijo de los lugares en donde las tienen. En el bar las tienen y si estoy en él una hora comienzan los problemas en mis ojos. He ido a las empresas donde tienen esta nueva iluminación y mientras esperaba sentado todo comenzaba de nuevo y de repente. Creo que el problema tiene que ver con el pulso que sale de la luz fluorescente”.
Y para colmo de males la calidad de la luz de las CFL es mala. Muy mala. El espectro de luz, es decir, el reparto de los diferentes pigmentos es muy deficiente en los minitubos fluorescentes. La luz es más deficiente que en las iluminaciones tradicionales. Obviamente la mejor luz es la diurna. Siendo luego la bombilla halógena la más cercana a la naturaleza y equilibrada en relación al reparto del espectro de la luz. Es más, tienden un poco a la rojez -como en la luz del amanecer o del atardecer- lo que les otorga un cierto calor y sensación agradable. Las CFL y sus hermanos mayores, los fluorescentes, salen en cambio muy mal parados en la comparación. Su espectro de luz es poco homogéneo y poco natural, distorsiona ciertos colores y disminuye los otros. Su luz no es ni armónica ni saludable.
Lo más sangrante es que de haber querido hacer una auténtica apuesta por una energía limpia a la par que saludable se debió haber escogido las lámparas LED -acrónimo del inglés Light-Emitting Diode (Diodo emisor de luz)-. Consumen un 92% menos que las bombillas incandescentes de uso doméstico común y un 30% menos que la mayoría de los sistemas de iluminación fluorescentes. Y además pueden durar hasta 20 años. “En pocos años –nos aseguraría Pablo Mata- la tecnología LED multiplicará sus prestaciones dejando en segundo plano cualquier otra tecnología luminosa debido a su alto rendimiento, larga vida útil (hasta 100.000 horas) y carencia de sustancias tóxicas. Las bombillas LED no emiten además luz infrarroja ni ultravioleta, no parpadean y tienen un consumo estable durante el encendido o apagado siendo por ello las de menor consumo del mercado”.
¿Sorprendido? Ciertamente hoy por hoy se trata de bombillas más caras -el precio de una LED ronda los 10 euros frente a los 3 de la CFL- pero es de suponer que con una adecuada inversión y un alto consumo los precios podrían reducirse considerablemente. Además el coste del kilovatio/h de una LED sale en torno a 16,80 euros mientras la CFL es de 126. La organización Next Up -que apoya las iniciativas del grupo Bioinitiative- ha calculado que sustituir en Francia todas las bombillas actuales por lámparas CFL supondría dividir su factura energética por 4 pero hacerlo por lámparas LED la dividirla por 24. Son pues, sin lugar a dudas, la alternativa real y limpia.
“Las lámparas fluorescentes compactas de energía eficiente comercialmente disponibles –asegura la doctora Havas- generan radiación de radiofrecuencia, radiación ultravioleta y electricidad sucia, contienen mercurio -conocido neurotóxico- y están provocando que algunas personas enfermen, incluidos quienes sufren de migrañas, epilepsia, problemas de piel y sensibilidad a los aparatos eléctricos. En lugar de promover las bombillas fluorescentes compactas los gobiernos de todo el mundo deben insistir en que se fabriquen bombillas que sean electromagnéticamente limpias y no contengan productos químicos tóxicos. Algunas están disponibles (LED) pero aún no son asequibles. Con un número creciente de personas manifestando electrohipersensibilidad tenemos un grave, emergente y recientemente identificado riesgo para la salud que puede empeorar hasta que nuevas regulaciones restringiendo la exposición a contaminantes electromagnéticos sean aplicadas”.
En suma, por lo que a nosotros se refiere, señor ministro, quédese usted con su envenenado “regalo”.
Fuentes:
http://www.alemaniaparati.diplo.de/Vertretung/mexikogic/es/10/Salud/Focos_20ahorradores_20malos_20salud__seite.html
http://www.dsalud.com/numero116_2.htm